En algún momento, los veía por todos lados. Fanzines, afiches, diarios, revistas. Escuchaba hablar de ellos. Seguido, vamos. En Montréal los veneraban. Eran ídolos totales. Mmmmm… ¿Serán árabes?, pensaba. Me hacían ruido. Eran dos. Peludos, barbudos, feos. Quizás, mugrientos. Seguro borrachines. Usaban polleritas tableadas. Les dicen “kilt”. Me enteré de que eran escoceses. Entendí todo, o casi.
En algún momento, los veía por todos lados. Fanzines, afiches, diarios, revistas. Escuchaba hablar de ellos. Seguido, vamos. En Montréal los veneraban. Eran ídolos totales. Mmmmm… ¿Serán árabes?, pensaba. Me hacían ruido. Eran dos. Peludos, barbudos, feos. Quizás, mugrientos. Seguro borrachines. Usaban polleritas tableadas. Les dicen “kilt”. Me enteré de que eran escoceses. Entendí todo, o casi.
En realidad, no entendí nada. El slang se me escapa. Junté coraje y guita. Compré un par de sus discos, usados, de oferta, en un primer piso impresentable. Rue Saint-Denis. Escalera desvencijada. Peligro de desmoronamiento. Escalera de madera apolillada. Casa antiquísima. Peligro de derrumbe. Paso tras paso, cric, cric, machimbre al borde del quiebre. Tâche réussie, aller-retour. “Philophobia”, “The Red Thread”. Muy baratos. Un mes más tarde, mi vieja, de visita, me compró otro. También del cajón de “Prix Choc”. Archambault. Esquina, rue Sainte-Catherine est y rue Saint-Denis. Inmensidad de edificio. Planta baja, dos pisos, subsuelo. Hermoso paseo para un fin de semana invernal con tormenta de nieve y espesa niebla. “Mad for Sadness”, el disco en cuestión. Leé Memorias de un Sonívoro CIENTO TREINTA Y NUEVE, del miércoles 16 de febrero de 2022, si te interesa saber más.
En Buenos Aires, me picó el bichito. Again. Encontré “Elephant Shoe”, barato – bastante – para la realidad discográfica porteña. Disquería ahora desaparecida. Otra esquina, avenidas Santa Fe y Pueyrredón. ¿The Hacienda? Lindo lugar. Muchas alegrías me ha dado. Aunque parece que algunos de ellos no eran muy felices.
Vuelta a los escoceses. Enamoramiento tardío. Descubrimiento de sentido. ¡Era hora! ¿Quién sabe? Letras punzantes. Sonido intimista, casi berreta. Referencias sexuales desde el vamos, explícitas. No pude resistir a sus encantos. No pude resistir a su aspereza. No pude resisitir. Sucumbí a la tentación, como siempre. Avistamiento de “Monday at the Hug & Pint”, “The Last Romance”. De regreso en lo de viejos conocidos, Oíd Mortales, con Damián. Su sonrisa. Su alegría. Su euforia. ¿Por una venta post 90’s? ¿Por su aprecio por el material en cuestión? Qui sait ? En tout cas, une belle rencontre après si longtemps… Otro que se extinguió.
Rumor. Reedición. Deluxe double disc sets. Dobles, yes! Mucha más música. Original albums; Peel Sessions; Live at King Tut's, Glasgow 1996; Live at T in the Park, 1998. Cardboard slipcases. “The Week Never Starts Round Here”, “Philophobia” – encore. Sin reflexión, compra directa al sello. Chemikal Underground, desde Glasgow, Scotland. Otras manchas al tigre, dale.
Pronto, muy pronto, pila – sin anestesia – de singles en El Patio de La Paternal, ex El Oasis. Gracias a Germán, colección en ebullición. Los años van pasando, no en vano. Todo lo que aparece, se suma sans hésitation. Gran cantidad… cantidad descomunal. Glotonería musical. Archivemos. Who gives a fuck?

No hay comentarios:
Publicar un comentario